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En la carretera…

3 Febrero 2010

Muchos accidentes ocurren a cada minuto en las  carreteras del mundo. Es impresionante la cantidad de gente que muere por accidentes viales en las carreteras. Muchos espiritus confundidos aun vagan en las carreteras por que no se han dado cuenta de que ya no están entre los vivos.

Mis papás tenían un joven matrimonio por amigos, con dos hijos (uno de mi edad y otro mas grande) con quienes convivíamos mucho. Incluso bromeaban diciendo que Hugo (el de mi edad) y yo nos casaríamos cuando tuvieramos edad suficiente -en aquel entonces eramos unos niños -

Sucedió que desafortunadamente en un accidente en la carretera Río Verde – Cd. Valles, fallecieron el pequeño Hugo y su papá.

Desde entonces, cada que viajabamos a Cd. Valles mi papá siempre pasaba a alguna tienda en Río Verde, a comprar dos veladoras: una para Hugo y otra para su papá, y parabamos en las cruces que se ubicaban a la orilla de la carretera del lugar del accidente, encendía las veladoras y seguíamos nuestro viaje hacia Cd. Valles.

En una ocasión, viajabamos en una camioneta Dodge familiar, color cafe, cuya luz interior tenía tiempo sin funcionar. Era un día lluvioso, tanto que no pudimos parar en Rio Verde a comprar las veladoras…. Mi papá se sintió mal por ello, ya que dejar el par de veladoras para su amigo y su hijo se había convertido en un ritual que además de recordar el aprecio por esas personas, le hacía sentirse seguro mientras viajaba. Ese día se disculpó en voz alta con su amigo por no dejarle sus veladoras y salimos de Rio Verde hacia Valles sin ellas.

Me cuenta mi papá (ya que yo iba dormida) que al momento de pasar junto a las cruces de su amigo y el pequeño Hugo, la luz interior de la camioneta se encendió dos veces. Mi papá intento prenderlas de nuevo pero no encendieron, entonces estuvo seguro de que se trataba de una señal de su amigo, como diciéndole que no importaban las veladoras, siempre que los recordara a él y a su hijo.

Los seguimos recordando. En paz descancen

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Escondida

2 Febrero 2010

Hace ya varios años tuve por primera vez un encuentro absolutamente consciente con una presencia fantasmal.

Tenía 18 años mas o menos y estaba como de costumbre, chateando con mi ahora esposo a altas horas de la noche. Esto sucedía con mucha frecuencia, ya que generalmente nos quedabamos hasta tarde haciendo tarea o jugando en linea.  El estudio de esa casa estaba en la planta baja, y daba hacia el comedor. Este a su vez se veía completo desde la barra de la cocina.

Esa noche recuerdo que ya todos en mi casa estaban dormidos, pues eran al rededor de las doce de la noche o quizá mas tarde.  Me levanté del escritorio y fui hacia la cocina por un vaso de leche. Toda la casa estaba a oscuras, a excepción del estudio que se iluminaba muy levemente gracias al reflejo del monitor de la computadora y la cocina por la luz del refrigerador al abrir y cerrar la puerta. Puse mi vaso en la barra para servirme leche, y fue cuando senti una mirada muy penetrante que provenía desde el comedor.

Entonces empecé a sentir miedo cuando descubrí una figura pequeña, como una sombra abajo de la mesa, mirandome fijamente. En los segundos en que enfoqué toda mi atención en tratar de distinguir esa pequeña sombra, pude adivinar que se trataba como de una niña, no mayor de  seis años, con el cabello suelto a la altura de los hombros.

Con torpeza salí corriendo de la cocina hacia el estudio para contarle a mi novio lo que me había pasado. Yo estaba muy asustada y el corazón me latía muy rápido. El me tranquilizó en ese momento, pidiéndome que me fijara nuevamente debajo de la mesa y me cerciorara de que no había nadie. Se que en ese momento me creyó, pero lo confirmó cuando días después, nos encontrábamos ambos en el estudio, cortando unas invitaciones cuando de repente sintió como si algo le tocara la pierna, algo que aparentemente había traspasado la tela de su pantalón y hasta su piel, pues sintió que ese ’suave’ toque, le llegaba hasta el hueso. Un escalofrío le recorrió todo el cuerpo y saltó hacia atrás para asomarse debajo del escritorio y ver quien estaba ahí, quien le había tocado la pierna… No había nadie, pero puedo asegurar que era la misma niña que vi anteriormente escondida bajo la mesa, solo que  esta vez escondida bajo el escritorio. ¿De quien se escondía? ¿Tenía miedo de alguien? ¿solo estaba jugando?

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Ruidos extraños

2 Febrero 2010

Escuchar ruidos en la otra habitación no era la cosa mas insolita que hubiera podido pasar, pero el recorrer ese pasillo y percatarme que en realidad no eran ruidos provocados por alguien de este plano, me causó tal terror que dudé por completo que estuviera despierta…

Cuando era niña mi madre insistía en que los fantasmas si existían. Ella nació y creció en un pequeño pueblo, Magdalena, Puebla. En donde las historias fantásticas acerca de brujas, demonios y fantasmas abundan. Ella es así, ella siempre lo creyó.

Yo, por mi parte, toda mi vida la he vivido en la ciudad, y en la ciudad no hay muchas historias de fantasmas.

Mi madre siempre trabajó como empleada doméstica, vivíamos en las casas donde ella conseguía trabajo, pero no siempre fue así, por lo que mi madre me dejó en un internado para señoritas por no poder cuidarme mientras trabajaba, tuve la oportunidad de conocer historias de lo más extrañas acerca del lugar “créeme!! Una niña sale corriendo del comedor al jardín principal de la escuela cuando todas estamos en los dormitorios!!”…   si, claro… noticia de ultima hora!! Este es un internado para niñas!! No es nada del otro mundo que una niña corra por los pasillos de la escuela. ja!

Pasé toda mi niñez en ese lugar, 6 años de educación básica, siempre con las mismas historias, que siempre consideré  de niñas histéricas tratando de llamar la atención.

Mi madre tuvo que dejar su ultimo trabajo, ya que le pagaban muy poco y sintió que era tiempo de buscar “pastos más verdes”, asi fue cuando llegamos a una casa ubicada en Tabachines.

Por fuera parecía una casa pequeña, con una pequeña entrada, con una pequeña cochera, con un pequeño frente, pero cuando cruzamos la puerta, nos dimos cuenta que la casa era de lo mas grande que hubiera podido imaginar, tenia una cocina enorme, con una alacena al fondo, en la alacena habían unas pequeñas escaleras de caracol que nos llevaban al segundo y tercer piso, frente a la cocina, el comedor, pasando el comedor había una terraza que hubiera dejado en ridículo a cualquier salón de eventos, tenia animales, patos, pollos, gatos, gallos y perros, era como si tuvieran su granja en la ciudad.

La pareja, dueña de la casa tenían 5 hijos, 3 varones, mayores de edad, y 2 niñas, de 15 y 10 años, la más pequeña y yo, teníamos la misma edad, y por lo tanto nos hicimos amigas.

Mientras estuve en el internado, solo podía ver a mi madre los fines de semana, los cuales me podía quedar con ella en su trabajo.

La primera noche que dormi en esa casa, no dejé de tener pesadillas, soñé que había un angel de yeso en nuestra cabecera y que me miraba con una expresión de agresividad u odio. No sabría explicarlo bien.

La siguiente noche volvi a soñar, pero en esta ocasión, soñé que había alguien parado al pie de la cama, mirándome, su cara expresaba terror, como si tratara de advertirme algo, me desperté con un sentimiento de ansiedad en el pecho, pero, en el momento en que me di cuenta que estaba acostada en la cama y con mi madre dormida a mi lado, escuché una voz que me llamaba desde la otra habitación, que se encontraba al fondo de un largo pasillo del lado opuesto de mi habitación.

Me levanté de la cama, sigilosamente, para evitar despertar a mi madre, que dormía plácidamente a mi lado, no se movió por lo que me di cuenta que ella no había escuchado ningún ruido. Caminé hacia la salida de la recamara, tratando de escuchar que era lo que decía aquella voz. Esa voz que lastimosamente decía  “Mamá?, donde estás? Mami?”, por alguna extraña razón, crei que seria mi amiga, jugando alguna broma — una muy pesada—  pues ella siempre se escondia en ese lugar.

Despacio, caminé hacia el fondo de la otra habitación, hacia donde el sonido de aquella voz me guiaba, sentía mis piernas temblar, era tan extraña la sensación que recorría mi cuerpo sin cesar. Levanté mi mano izquierda en dirección a la puerta del gran closet que se encontraba al final de la habitación, y con mucho cuidado deslice la puerta de madera que por ningún motivo, chirrió como lo haría cualquier puerta de madera vieja, pareciera que la puerta se encontraba recién aceitada pues no tuve ninguna dificultad para abrirla.  Al fin la puerta estaba abierta por completo, mis ojos se habían acostumbrado a la completa oscuridad de la habitación, temerosa, di un vistazo al interior del closet.

Dificilmenta podría llamar grito, al sonido apagado que salió de mi garganta, mi valor característico se vio hecho añicos, al ver que en el interior de ese oscuro hueco, no se encontraba mi amiga, en su lugar, vi la incorpórea silueta de aquel niño de lastimera apariencia con el que había soñado, llorando sin cesar, preguntando por su madre, con ojos tan grandes como platos inundados de lagrimas, di un paso hacia atrás, aterrada, y después, negro…

Lo ultimo que recuerdo es a mi madre levantándome del suelo, asustada de verme allí tirada en el suelo, llorando, sin articular palabra alguna, cuando por fin tuve el valor para contarle lo que había visto, ella, simplemente se limitó a decir : “solo fue un sueño”.

Yo, por mi parte puedo decir :  ”lo dudo”.

Aporte hecho por: Isabel

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El Foco Tonal

29 Enero 2010

“Es un punto energético en donde establecemos contacto directo con la divinidad. Es la entrada hacia otra dimensión. Todo lo que pidamos coherentemente se nos dará, ya que la comunicación es inmediata.” Asi lo define el propietario Don Manuel Dominguez.

El foco tonal propiamente dicho se encuentra en medio de un círculo al aire libre, decorado con azulejos y rodeado por siete columnas pintadas con los colores del arcoiris. Fue inagurado en noviembre de 1998. El fenómeno acústico inexplicable que exprimentan los que se paran justo en el punto energético es comparable con la reverberación que escucha un locutor de radio a través de sus auriculares al estar hablando. Los que estan afuera oyen la voz “a lo lejos” y “encerrada”. El “castillo” del que hablan es la residencia particular del propietario y su familia. A un costado del mismo se encuentra una capilla utilizada para las curaciones.

Hace poco menos de un mes, tuve la oportunidad de visitar este lugar, el cual se encuentra a unos 40 minutos de Guadalajara, yendo hacia Ocotlán, Jalisco.  Tenía curiosidad desde que hace unos 4 años escuché de este sitio, gracias a rumores que escuchó una compañera de trabajo en donde yo en ese entonces laboraba, en San Luis Potosí.

Dicen que es un lugar donde te llenas de energía y que tu voz se escucha diferente ahi, aún estando al aire libre. Dijo ella.

El hecho es que, aún teniendo ya un tiempo viviendo en la ciudad de Guadalajara, no había tenido oportunidad de ir al misterioso Foco Tonal, hasta hace poco.  Mi experiencia fue la siguiente:

Al llegar se puede ver una especie de Castillo, desde el camino. En la entrada se ve una pirámide de  vitral con un ojo en el centro. Cobran 13 pesos por persona, y dan un folio para poder entrar al foco tonal. Mientras esperábamos nuestro turno pudimos entrar a la tienda esotérica que se encuentra en el mismo lugar. Debo decir que aunque hay cosas bastante caras, son bastante interesantes y bonitas, desde hadas, duendes y gnomos de resina, cruces, elefantes, y muchos etcéteras más de artículos esotéricos y ocultistas. Hay también una tienda donde se pueden comprar botellas y garrafas de agua, papas y golosinas.

A un costado del pasillo de espera hay una pequeña casa de madera, al lado de la cual se encuentra un busto del fundador y propietario original del lugar.

Llegado nuestro turno, se nos pidió que leyeramos una oración a Saint German, cosa que honestamente no hice, ya que no soy católica. Se nos pidió que nos quitaramos los zapatos para entrar al circulo al rededor del Foco tonal. Se nos fue pasando por grupos de 30 personas aproximadamente y uno a uno fuimos colocando en el centro (En donde se encuentra una estrella de David) pertenencias, botellas de agua, cruces, talismanes, etc., para que se cargasen con la energía del lugar.

Después de que todos nos sentamos al rededor, el guía comenzó a explicarnos que era el Foco Tonal, quien fue su descubridor y como es que hace unos años el foco tonal era tan delgado como un rayo de luz y ahora esta alcanzando casi un metro y medio de diámetro.

Nos platicó que debido a la cantidad de energía que hay ahí, a los seres místicos como hadas, duendes y gnomos, les gusta habitar cerca de ese lugar, incluso la gente que va a visitarlos les deja ofrendas y juguetes.

Después de toda la introducción que nos dio, nos pidió que levantáramos del centro nuestras pertenencias, y nos pidió que pasáramos uno a uno al centro para decir en voz alta nuestro nombre.

Cada que pasaba alguien a decir su nombre, se escuchaba diferente, no sabría explicarlo. Cuando me tocó a mi decir mi nombre,  escuche el sonido de mi voz como si me encontrara en un cuarto cerrado.  Una persona al pasar al centro comenzó a llorar y no pudo decir su nombre. El guia dijo que se movían muchas emociones en ese lugar.

Acto seguido nos pidió que pasara alguna persona enferma al centro y los demás lo rodeáramos, para recibir la energía y hacer oración o peticiones, según nuestros deseos. Mi papá, quien tiene ya unos años delicado de salud fue quien se colocó en el centro y los demas nos pusimos al rededor con los ojos cerrados y las manos hacia el cielo.

Debo decir que en el mismo  instante en que elevé mis manos y cerré los ojos, comencé a sentir un flujo increíble de energía que me recorría desde las puntas de las manos hasta las puntas de mis pies, al grado de sentir cierta presión en la cabeza y un ligero mareo.  En silencio le pedí a la diosa sus bendiciones para mi y mi familia. Luego se nos pidió que nos retiráramos del foco tonal sin darle la espalda.

Tarde varios minutos en recuperarme, ya que sentía mucha energía recorriendo mi cuerpo. Fuimos entonces a hacer un recorrido por el sitio donde nos indicó el guía que estaba habitado por hadas y duendes, tomamos algunas fotos y nos retiramos.

Quise posteriormente compartir esta experiencia con mi Guía Espiritual y me pidió que tuviera precaución con el tipo de energía que había en el lugar, y me hizo la aclaración de que al asistir no me llenaba de energía sino que, purificaba mi propia energía.

A continuación anexo algunas fotos que pude tomar en el Foco Tonal:

La entrada al foco tonal

El castillo en donde viven los propietarios

La gente al centro del foco tonal llenandose de energía

El area está rodeada por pilares de colores que tienen un significado especifico por cada color. En esta foto se puede ver un efecto visual que parece ser un arcoiris, no estoy segura por que se ve ahi dentro del foco.

La gente saliendo del area, sin darle la espalda.

Una vista mas amplia del foco tonal con el castillo de fondo.

¿Como llegar al Foco Tonal?

Desde Guadalajara Se debe tomar la carretera a Chapala y aproximadamente 15 kilometros antes de llegar a Chapala hay señalamientos de desviaciones a Ocotlán y Poncitlan. Hay que tomar esa desviación. Pasando Poncitlán hay que poner mucha atención en una salida hacia Cuitzeo, se atraviesa el pueblo y se sigue por una angosta carretera, a unos 15 minutos de Cuitzeo está un letrero que indica El foco tonal. Desde ese camino se puede ver el castillo.

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Los niños del tercer piso

9 Diciembre 2009

Relato basado en un hecho real.

Eran las tres de la mañana nuevamente, y como en la noche anterior, el sonido de unos pies descalzos subiendo por las escaleras me impedía dormir. Ya lo sabía, igual que antes, eran ellos: y es que sucedería lo mismo que anoche, yo solo quería fusionarme contra la cama y quedar sorda para no tener que escuchar y que entonces como dominada por el misterio de lo que no se ve, pero se sabe que existe, tener que mirar y darme cuenta del horror que me acompañaba otra vez.

Por que al filo de la madrugada de anoche, cuando dormitaba después de un largo día de trabajo, con la puerta de metal abierta y el calido clima obligándome a dormir solamente con el mosquitero protegiendo la entrada, fue que escuche, primero como unos pies descalzos subían lentamente al tercer piso, donde estaba mi habitación, y aún entre sueños, escuche como se abría el mosquitero y se dejaba azotar otra vez.

No quise darle importancia, solamente despegue la cabeza de la almohada para ver si la rentera había tenido que entrar. Pero no había nadie, desde afuera se filtraba la luz de la calle, el canto de las cigarras y nada más. Volví a apoyar mi cabeza en la almohada dispuesta a dormir, pero entonces sucedió. Cuando cerré los ojos escuche claramente como “algo” golpeaba fuertemente el ropero que se encontraba en el otro lado de mi habitación. Desde afuera, el ladrido de los perros <podría jurar que eran todos los perros del pueblo> se dejó escuchar acompañado del viento nocturno. El miedo comenzó a apoderarse de mi y tome la sabana y me cubrí por completo, de nuevo el sonido de esos pies descalzos, gelatinosos, caminaron desde el ropero hasta el borde de mi cama, y una vez mas como en una carrera frenética, “eso” se abalanzó contra el ropero. Yo moría de miedo, habría deseado que el colchón me devorara y desaparecer, pero no era posible. Otra y otra vez más, esos pies corrían desde el borde de mi cama hasta chocar contra el ropero.
El sentimiento de temor y los golpes se asimilaban a cuando de niña quedé atrapada en el ático de mi abuela y sin éxito golpeando la puerta trataba de echarla abajo, temiendo después una paliza cuando mi abuela subiendo las escaleras con el cinturón en la mano castigaría la travesura inocente de haber querido esconderme en el ático viejo y polvoriento. Cuanto habría dado por cambiar este temor misterioso y oculto de no saber lo que sucede, por los golpes de cinturón sobre mi delicada piel infantil, por que de cualquier forma, después de que se descargaran sobre mí los latigazos de cuero de aquel grueso cinturón, en un lecho calido y con la piel hinchada, vendría la calma.

Pero no fue así, el pecho inquieto trataba de expulsar a través de la piel, a mi pobre corazón de horror latiente. Y de pronto se detuvieron los pasos después de chocar por última vez contra el ropero: caminaron despacio hasta el pie de mi cama y se detuvieron ahí. El silencio que duró por los próximos segundos para mi fue mucho mas que inquietante, pues aunque solo se escuchaban los sonidos de los insectos nocturnos desde afuera de la habitación, tenía la clara sensación de que “eso” se encontraba aún al pie de mi cama, mirándome. Casi podía percibir la sonrisa macabra y burlona ante mi temblorienta figura escondida tras las sabanas, como si sabanas y colchón fueran escudos ante esa diabólica presencia.

Entonces, el sentimiento de horror y el escalofrío cesaron. Lentamente y con los ojos bien abiertos fui descubriéndome el rostro, bajando la sabana con las manos y sin dejar de sentir pánico, salté de la cama y encendí la luz.

Esta vez la misma inquietante atmósfera comenzó a percibirse nuevamente al filo de las tres de la madrugada. Los pasos de unos pies descalzos subiendo las escaleras me alertaron sobre lo que iba a suceder otra vez. Tomé una vez más la sabana y me cubrí por completo, apreté entre mis manos la almohada con todas mis fuerzas y el mismo escalofriante sonido de una criatura invisible aventándose a sí misma contra el ropero no fue lo único que sucedió. El eco de unas canicas golpeando en la ventana y la risa o llanto de niños por toda la habitación hicieron que de mis ojos brotaran lagrimas de temor, se escuchaban muchos pies descalzos corriendo de un lado a otro, golpeando la ventana, la puerta, el ropero.

Recé… recuerdo también que los maldije en silencio por atormentarme, pero ni mis rezos ni mis maldiciones sirvieron de nada. De pronto al sonido seco del silencio, todo quedo en calma otra vez. Y el sentimiento de que aún había algo mirándome me trataba de obligar a destaparme y mirar. Mis manos querían deslizar la sabana sobre mi cara para finalmente ver lo que sea que fuere, de pie junto a mi cama. Yo suplicaba para no mirar, suplicaba para apretar los parpados pero no podía hacerlo. Algo trataba de dominarme, mi subconsciente o “eso”. Entonces deslizando lentamente la sabana <y sin querer hacerlo> miré a mi alrededor y descubrí con terror lo que jamás olvidaré y que sin duda es la causa de mi locura. ¡¡Niños!! Niños casi transparentes, con la carne podrida, con los ojos secos. Niños alrededor de mi cama, mirándome con una sonrisa macabra, mientras uno de ellos, el que se encontraba al pie de la cama, subía su rodilla para apoyarla en el colchón y comenzar a subir en dirección a mí.

Mi boca se abrió para gritar, pero no pudo salir de mí ni un suspiro. Mi cuerpo inmóvil, paralizado no respondía a mi necesidad de salir huyendo de ahí. El teléfono entonces comenzó a sonar y provocó que saliera de ese inexplicable estado de parálisis. Grité con todas mis fuerzas y los niños desaparecieron.

No pude esperar a que amaneciera para salir de ese horrible lugar. Pero al bajar las escaleras de ese tercer piso, escuché el eco de esos niños jugando en la alcoba, y aún tengo pesadillas: entre sueños veo sus caras y escucho sus burlas hacia  mí.

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Encuesta

26 Noviembre 2009
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Despedida

14 Noviembre 2009

Probablemente cuando tengamos que irnos de este mundo, quisieramos antes despedirnos de las personas importantes.

Cuando tenía 5 años, mi familia y yo nos mudamos a una casa nueva. Teníamos por vecinos a una familia conformada por 3 niños y sus papás. Desde entonces solíamos invitar a los niños a nuestras fiestas y al revés. Basicamente nos conocíamos desde niños. Fuimos creciendo y entablando una bonita amistad, yo sobre todo con uno de ellos llamado Gerardo.  Gerardo era unos 3 años mayor que yo y a veces nos encontrabamos en nuestras respectivas azoteas, que es donde lavabamos y tendíamos la ropa y pasabamos un rato muy ameno platicando de tonterías. A él le gustaba el mismo tipo de musica que a mi, escuchaba caifanes, heroes del silencio, maldita vecindad, etc.

Cuando yo iba a cumplir 15 años, sucedió una tragedia: Gerardo murió en un accidente en la carretera, solo una semana antes de mi fiesta. Su mamá estaba devastada, sus hermanos muy tristes… yo estaba muy triste también, me parecía injusto que un muchacho tan lindo y amiguero, platicador, ameno y sobre todo tan joven, hubiese muerto por la imprudencia de un chofer en la carretera.  Fue muy dificil de aceptar ese hecho, sobre todo al escuchar como su mamá lloraba tanto por él.

Yo me encontraba muy impresionada y triste, hasta que sucedió algo increíble:

Estaba dormida en mi cama, cuando de pronto sentí la necesidad de subir a la azotea. Me levanté de mi cama y subi las escaleras. A través del vidrio borroso de la puerta se veía “algo” negro en el piso de la azotea. Abrí la puerta y vi a Gerardo recostado en el piso, con su playera negra (solía vestir de negro) y su pantalon de mezclilla, con las manos en la nuca, como viendo el cielo estrellado.  Yo sentí el aire frío en mi cara.

Le sonreí y le ofrecí la mano para levantarse. Me dió la mano y se apoyo de mí mientras se levantaba del piso, su mano estaba fría y me dijo:

“Todo fue muy rápido, solo vine a despedirme…”

Sonreí otra vez y le dije que lo comprendía, en eso se escuchó el llanto de su mamá en la casa contigua. Entonces me dio la mano como despidiéndose y me dijo “Tengo que irme a cuidar a mi mamá”. Saltó la pequeña barda que separaba su azotea de la mía y entró en su casa.

Cuando desapareció de mi vista me di la vuelta para entrar de nuevo en mi casa, en el preciso momento en que cerré la puerta, abrí los ojos: me encontraba en mi cama nuevamente.

No se si fue solo un sueño o si mi alma se desprendió de mi cuerpo para ir a encontrarme por un breve momento con mi amigo Gerardo. Pero me quedé muy tranquila, con mucha paz.

Gerardo: Gracias por volver para despedirte de mi, era lo que me hacía falta.

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La niña que jugaba conmigo

11 Noviembre 2009

Yo creo que los fantasmas existen. Hace algunos días una amiga me decía que creer en fantasmas era como que admitir que Dios y todas las demás cosas así, existen. Yo no sé, pero los fantasmas sí son neta.

En múltiples ocasiones he tenido algunos encuentros extraños con cosas que quién sabe qué son. Todo comenzó cuando tenía aproximadamente un año y medio. Lógicamente yo no recuerdo nada de lo que les contaré, pero las demás personas que ya eran adultos sí. Cuando mi papá me contó lo que pasó, le pregunté a mi mamá, a amigos de ellos y a la señora que en aquellos tiempos me cuidaba. A continuación lo que me dijeron que pasó según pude enlazar sus testimonios.

Era 1988, y mis papás decidieron rentar una casa cerca de Av. Industrias, quien viva en San Luis Potosí ubicará fácilmente la avenida. En ese entonces era una zona muy lejana al centro. Se encontraba la casa por donde está Malla Soldada.

Mis papás tenían que trabajar y contrataron a niñeras para que me cuidaran durante el día. Y ahí comenzó el problema, ninguna duraba más que un par de días. Ellas le comentaban a mi mamá (quien siempre ha sido muy escéptica) que les escondían las cosas y a veces les hablaban y no había nadie más que yo.  Muchas niñeras pasaron diciendo lo mismo, mi papá (que es lo contrario a mi madre) siempre les creyó y esto los llevó a discutir sobre el tema terminando mi papá durmiendo en el sofá.

Él dice que cuando estaba ahí acostado de frente le quedaban las dos ventanas de la sala y vio pasar una luz muy fuerte así que se asomó para ver si era algún automóvil pero cuando salió en la calle no había nada, ni rastro de que alguien anduviera por ahí. Corrió a avisarle a mi mamá que creyó que era un pretexto para no dormir en el sofá.  Lo volvió a correr y cuando iba rumbo a la sala escuchó que yo estaba “hablando” en mi cuarto. Fue y vio como yo estaba “platicando” con alguien. Me sacó de la cuna y dice que yo le señalaba con el dedo la calle, quién sabe por qué me tomó de la mano y dejó que lo llevara a donde yo quería ir (siempre señalando un punto). Él dice que caminé y caminé jalandolo y de repente llegamos a un punto (en medio de la calle) donde me quede muy seria y volteé a ver al rededor y él se asustó porque sintió algo raro y me llevó a una iglesia que estaba cerca.

Por esos días conocieron a Doña Ramona, quien era una mujer que iba mucho a la iglesia y ese tipo de cosas. Mi mamá empatizó con ella porque pensaba que ella no se andaría con invenciones de fantasmas. El primer día que Mamá Ramona estuvo en la casa, según  me dijo ella, se puso a ver la televisión y yo estaba sentada en el piso jugando con unos cubos. Entonces tomó un vaso de agua y vio correr a una niña, pero pensó que era su imaginación, unos segundos después escuchó una voz que le hablaba “Ven, ven,  la niña.. la niña”  Se asustó mucho y me tomó para irnos a su casa. Al llegar mis papás se asustaron de que no había nadie así que fueron a la casa de Mamá Ramona y allá me encontraron, ella les contó lo ocurrido y acordaron que de ahí en adelante ella me cuidaría en su casa.

Entonces mi mamá medio creyó el asunto y comenzó a preguntar a los vecinos. Lo que averiguaron fue que el terreno en donde vivíamos era de un señor que era trailero. En aquél terreno vivía una familia en una casa de lámina y cartón. Tenían una niña de más o menos 11 años y varios hijos más. Un día el señor llegó borracho con el trailer y la niña iba cruzando la calle para llegar a su casa. Atropelló a la niña y cuando se bajó a ver, se dio cuenta que la niña seguía viva, así que se subió al trailer y la remató. Dicen que en todas las casas que estaban en esa zona había testimonios de personas que vieron o escucharon o sintieron la presencia de aquella niña.

Poco tiempo después nos cambiamos de casa. Como siempre uno no sabe qué tan de cierto hay en las cosas de este tipo, menos aún si no las recordamos, pero el que varias personas concuerden en un mismo hecho me da cierta seguridad de que algo extraño pasaba en esa casa.

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La casa de Valles

11 Noviembre 2009

(Está larga, pero vale la pena)

Mi papá cuenta muchas historias que le sucedieron durante su infancia y adolescencia, en su ciudad natal Ciudad Valles. El y su hermano menor jugaban a la ouija y experimentaban todo tipo de apariciones, ruidos nocturnos y hasta agresiones fisicas por parte de un ser que, por el sonido de sus pisadas, asumían que tenía una pierna de palo, en la casa donde crecieron.

En el Verano de 2004, mi esposo, mi prima (hija del hermano de mi papá, quienes solían jugar a la ouija juntos) y yo decidimos hacer un viaje a esa ciudad para pasar la noche en esa casa, que perteneció a mi abuelo y que en ese entonces se encontraba deshabitada. Queríamos experimentar lo que sea que nuestros papás habian experimentado de jovenes.

Hicimos un viaje de 4 horas para llegar a Ciudad Valles y nos topamos con la sorpresa de que desafortunadamente, la casa de mi abuelo estaba siendo rentada desde hacía una semana.

Desilusionados, estabamos pensando en pasar la noche en la cabaña de mi papá a unos minutos de la ciudad, hacer una fogada y contar historias de terror. De pronto a mi tío se le ocurrió que tal vez podíamos visitar otra casa donde “espantaban”.

Se trata de una casa ahi mismo en Ciudad Valles, actualmente propiedad de un primo que vive en Michoacán, su papá falleció en esa casa hacía unos 7 u 8 años, solo. Lo encontraron muerto a los 3 días. Se dice que el señor practicaba manejo de energías negativas.

En fin, otra de las hermanas de mi papá que vive en esa ciudad, era quien guardaba la llave de esa casa, así que fuimos a buscar la llave, alistamos nuestras camaras fotograficas y de video y nos fuimos a cenar. Luego fuimos a comprar veladoras y pasamos a visitar a otra prima, quien nos dijo que en esa casa habia algo muy malo, que se sentia en las piernas como si muchas manos pequeñas te tocaran.

Al rededor de las 11 de la noche nos dirigimos a la casa del Tío Eleuterio. Mi prima y yo recordabamos la calle pero ninguna de las dos sabíamos el numero de la casa. No preguntamos tampoco, pues asumimos que ibamos a recordar ya estando ahi.

La verdad es que no teniamos idea de cual era la casa. Primero pensamos en buscar alguna casa sin luz… pero había mas de cuatro. Entonces mi esposo sacó su péndulo para encontrarla, extrañamente el péndulo no se movió (Generalmente el pendulo siempre muestra movimientos aleatorios cuando no conoce la respuesta). Saqué mi péndulo y nos guió hasta una casa muy descuidada, sin luz y con un signo de pesos en la pared frontal de un local comercial o taller que tambien pertenece a la casa. Nos convencimos de que esa era.

Comenzamos a sacar video y algunas fotos, en el exterior de la casa y luego caminamos atravesando el que fuera el jardin (lleno de hierba muy crecida). Mi esposo traía la llave, por lo que la introdujo en el cerrojo e intentó abrir la puerta. La llave dio vuelta pero algo bloqueaba la puerta desde adentro, él empujo con todas sus fuerzas sin conseguir abrir la puerta.

Yo iba tomando video, así que pausé la grabación y le dije que me permitiera probar. Metí la llave, le di vuelta y abri la puerta sin ningun problema. Dedujimos entonces que siendo yo pariente directa del difunto, era quien debia abrir el paso. Es la unica explicación que creemos coherente en cuanto al péndulo de mi esposo y su frustrado intento de abrir la puerta.

Entramos a la casa y sentí un ambiente muy pesado, era mas dificil respirar ahi adentro. Sentí miedo, como si alguien nos estuviera observando. Mi prima y mi esposo tambien sintieron lo mismo. Comenzamos a recorrer la casa tomando fotografías y video, sin encontrar aparentemente nada tangible que capturar en estos medios.

Entramos a una habitacion, encontramos lo que en algun momento había sido una especie de altar. Entramos al baño tambien… Además de esa sensación de ser observados no había nada extraño ahí. Entonces entramos a la segunda habitación.

Una sensación de pánico comenzó a invadirme, sentí como muchas manos me tocaban las piernas, sentía un gran nudo en la garganta. En una de las paredes de esa habitación habían manchas de humedad, que formaban figuras que asemejaban pequeñas huellas de manos pintadas en la pared.

Entonces mi esposo dijo que había visto una sombra pasar por la cocina. Salimos de ese cuarto y fuimos a la cocina, pero no encontramos nada extraño. No consideramos la opción de quedarnos a pasar la noche entera ahí, la sensación de miedo era muy fuerte. Tomamos algunas fotografías más, encendimos una veladora y fuimos a buscar un hotel.

En el camino coincidimos los tres en  todo lo que habíamos sentido, desde la sensación de miedo, hasta las manos que nos tocaban las piernas.

Esa noche en el hotel, tuve muchos sueños extraños, en uno de los cuales se veía a alguien que nos seguia desde esa casa, que se iba con nosotros. De pronto me despertó le ruido del agua en el baño, como si alguien hubiese abierto la llave del lavabo y luego la hubieran vuelto a cerrar.

Desperté a mi esposo y pensó que era un ruido de afuera, cuando me estaba convenciendo de volver a dormir, escuchamos los dos como recorrieron la cortina de la regadera.

¿Alguien fuera de esta realidad nos siguió hasta el hotel?

Al pasar las fotografías a la computadora, encontramos varias curiosidades, cosas que probablemente imaginemos, como cuando encontramos formas de animales en las nubes. Pero tal vez no sea nuestra imaginación.

Esta foto tomada desde afuera, muestra lo que se dice que son Orbs.

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Esta otra muestra una cabeza como gritando, podría tratarse de una simple piedra.

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Las manchas de humedad parecen pequeñas manos pintadas en la pared.

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Al día siguiente volvimos para poner otra veladora antes de viajar de regreso a nuestra ciudad, y tres personas nos pidieron entrar a ver la casa y querían saber el numero de teléfono de quien la estaba vendiendo. Uno de ellos, un señor grande se mostró serio y no quiso entrar a las recamaras.  Luego de darles el numero telefonico, se fueron y el señor grande, arrancó un pedazo de hierba y se persignó con él.

¿Habrá sentido lo mismo que nosotros?

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El pianito

10 Noviembre 2009

Esta historia la había publicado en un foro hace tiempo, pero vale la pena recordarla.

Sucedió hace muchos años, cerca de navidad (yo tenía mas o menos 6 o 7 años) Mi papá acostumbraba comprar muchos juguetes para regalar a las visitas que tuviésemos en esas fechas. Ese día acababa de comprar juguetes y entre ellos un pianito pequeño de esos que tenían números en las teclas para seguir melodías. Siempre acomodaba los juguetes por todo el nacimiento y los niños (sobrinos, ahijados, primitos etc) que nos visitaban podían elegir un juguete.

Pues sucedió que esa noche ya estábamos por dormirnos, mi mamá ya se encontraba acostada en su recamara y mi papá estaba en  la sala junto al árbol de navidad leyendo un libro y tomando algo. De pronto nos llamó a mi y a mi hermana y fuimos hasta donde estaba. Vimos y escuchamos como el piano estaba tocando solo. Rápidamente mi hermana fue por mi mamá y nos sentamos los cuatro entre maravillados y sorprendidos presenciando como el el piano tocaba solo. Pero no eran sonidos al azar, era una melodía definida que terminaba y volvía a comenzar.

Mi mamá – quien siempre ha sido totalmente escéptica-  dijo que se trataba probablemente de una falla en el juguete y en cuanto dijo eso, pasaron dos pelotitas que venían rebotando desde mi recamara hasta pasar enfrente de nosotros, atravesando toda la sala. Fue una sensación muy bonita, ninguno de nosotros sentimos miedo y seguimos escuchando la melodía que terminaba y comenzaba una y otra vez…

Mi papá entonces decidió grabar la melodía. En la sala tenía una grabadora de doble cassette, pero en cuanto presionó el botón para grabar, la melodía se detuvo y no volvió a sonar.